De “informático cutre” a facturar seis millones

Noticia publicada en El Confidencial (Teknautas)

¿Un emprendedor andaluz pidiéndole a un gerente alemán que confíe en su joven empresa, una extienda informática de barrio, para llevar el soporte técnico de su multinacional ? “Parece un chiste”, confiesa a Teknautas su protagonista, el sevillano Alejandro Costa, pero no es ninguna parodia.

Diez años después de haber montado, a los 20, un pequeño negocio de informática, “incluso cutre”, reconoce, hoy cuenta con una cartera de clientes que engrosan varias primeras marcas, a las que presta servicio desde su renacida C&G : Toshiba, Asus, Sony Vaio, Lenovo, HP, Samsung… ¿Cómo ha logrado transformar la tienda de la esquina en una franquicia de servicios tecnológicos que factura seis millones de euros al año?

Un largo peregrinaje por Europa

Volvió a pronunciar su frase favorita en 2008, cuando Costa se armó de valor para recorrer Europa entablando reuniones con todos los representantes de fabricantes que se pusieron a su alcance. Así surgieron, con el tiempo, los primeros contratos importantes.

En su peregrinaje tuvo que romper con algunos tópicos. “Con los españoles, pero también con los andaluces. Cuando íbamos a Alemania, a Bélgica o a Holanda, en muchas ocasiones nos sentíamos como Alfredo Landa. ‘¿Cuándo van a intervenir a España?’, nos preguntaban.’¿Llegan los camiones a Sevilla?'”, recuerda. “Pero encontramos respeto. En España, si eres joven y triunfas o estás afiliado a algún partido político o tu padre es alguien importante. Nosotros no tenemos ningún padrino”.

Cifras récord

Si en febrero de 2011 la empresa contaba con once trabajadores, en la actualidad tiene 75. Durante la crisis no ha dejado de crecer, registrando un crecimiento del 400%. La tecnológica andaluza es, a día de hoy, la empresa con más certificaciones oficiales de fabricantes de dispositivos electrónicos de movilidad de España y Portugal. En sus laboratorios se reparan anualmente unos 48.000 dispositivos tecnológicos, con una capacidad productiva de 8.000 reparaciones al mes.

Desde 2008, el emprendedor, que contaba con un grado superior de informática, no ha dejado de formarse.  Ha estudiado un MBA y un máster especializado en gestión. “Creo que he dado el paso de emprendedor a empresario”, afirma.

Mientras busca oportunidades para seguir creciendo, no piensa en relajarse. “He estado en el barro, y ahora disfruto de un aparente éxito, pero una empresa peligra siempre. No creo en la suerte, sólo en el trabajo”.